Una ventana sin barrotes

En un taller literario con los internos de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago de Chile.

Una ventana sin barrotes

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HACER CLASES EN LA CÁRCEL

Enviado por Andrea Brandes el 23/05/2008 a las 11:25 PM

Hacer clases en la cárcel ha sido un regalo. Y por varios lados, porque imagínense lo fantástico que es preparar una clase pudiendo elegir el tema. Nada de programas del Ministerio, solamente el programa hecho a pulso, es decir, que sigue el pulso de lo que va pasando. Cuando una clase ha sido inquieta,  a la siguiente pasamos “métrica”. Solita se acaba la chacota, todos de cabeza a tratar de armar una décima. No vuela una mosca.

Si en la clase anterior ha habido momentos de tristeza, a la clase siguiente trabajamos con textos de canciones. Cantar hace bien. Al principio cantan despacito mirando la hoja, pero al rato aparecen los inevitables  Pavarottis. Hasta hemos cantado en Canon, es decir, lo hemos intentado. Ahí si que la chacota ni les cuento, así es que métrica para la clase siguiente! Cuando leemos poemas que requieren de mayor abstracción para su comprensión, como Purgatorio de Zurita, o el maravilloso INRI de ese querido vate, la clase siguiente viene con caramelo: Alberto Cortés, con su “era callejero por derecho propio”…bonito…y nada que calentarse los sesos.

 

Así vamos alternando, ellos sacando la cabeza a flote, y yo sumergiéndome en un mundo extraño, lleno de rituales.

 

Hacer clases en la cárcel me ha hecho comprender como las manifestaciones del genio humano se necesitan mutuamente, se influyen, se contaminan, se redimen y se florecen.

No podemos leer poemas y dejar de escuchar música. Imposible. La cadencia de algunos poemas es otra, después de escuchar los cantos gregorianos.

 

Hace algunos días armamos un cuadro de un jardín gigante. Sentados en grupos de a cuatro, en torno a cinco mesas redondas, hicieron aparecer flores, caracoles, abejas, mariposas, soles, pajaritos, monos, ranas, bichos extraños, una pantera y nubes de plasticina fosforescente. Una maravilla. Los miraba trabajar absortos, comparar sus trabajos, felicitarse, mientras movían suavemente la cabeza al ritmo de la Danza Húngara de Liszt. Para mi está clarísimo que el cuadro habría sido la mitad de hermoso sin su música. En realidad, el cuadro FUE la música.

 

Para la próxima clase, Mario, que es bueno para las matemáticas y la física, va a disertar acerca de Einstein y su teoría de la Relatividad. Esto, a propósito del término absolutamente genial con el que en la cárcel se denomina a un preso que tuvo ascendente entre la población penal, pero lo perdió. Ese descastado es “EL QUE YA ERA”. Un tipo situado en un  tiempo que va pero viene de vuelta, un tiempo para los dos lados…al mismo tiempo.

 

Dios quiera que toda la luz que hemos ido sacando del saco, vaya dejando su huella


Que se puede decir?

Enviado por el 23/05/2008 a las 11:35 PM
Vinka  Astudillo

Es de un valor tremendo lo que estás haciendo.O lo que hacen todos quienes se animan a trabajar con  los reos.

Tengo una hija que es abogado defensora y me cuenta muchas cosas de ese mundo gris y doloroso.

De nuevo felicitaciones


Siendo personas

Enviado por Fernando Prieto el 24/05/2008 a las 09:20 AM

Querida Andrea, al imaginar estas sesiones no puedo dejar de relacionarlas a momentos casi misticos, momentos de una comunion de almas muy intima. Me la imagino como la union que se da entre enfermos en una UTI, entre escaladores de altas cumbres. Una unión marcada por el destino, por el compartir una situacion de dolor.

Más allá de los origenes, pobres, acomodados, asesinos o estafadores, ahi en ese taller todos vuelven a SER personas, con sentimientos, sensibilidades. Que lindo lo que describes Andrea. Me imagino que por unas horas, los duros codigos, la fuerza para sobrevivir alli dentro, da paso a la profunda humanidad que todos llevamos dentro. ("hasta el feroz animal susurra su dulce trino..")

Que lección nos das Andrea de rehabilitación. Tanta verborrea, tanta discusion esteril y aquí, simplemente, con mucho cariño y sensibilidad de tu parte, estás produciendo el milagro de hacer mejores hombres...


 

Enviado por el 03/06/2008 a las 08:10 PM
Tencha Miranda

 

Escuché algo que no sabía: El ruiseñor es el único pajarito que canta en medio de la noche.

Y me pregunto, Andrea, si no eres tú algo parecido al canto de un ruiseñor para estos hombres, en medio de la más larga de sus noches.

Sigo pensado y me pregunto sino eres también para mi, ese canto en medio de este largo nocturno que me acuna entre sus notas.

Para Victor y su poema “estreyas boladoras”

Te agradezco la finura de dejarnos leer de su puño y letra tanta inocencia… Alguien me enseñó que esos espacios inocentes de nuestra naturaleza permanecen intactos y así puedo leerlo en este fragmento de la historia de Victor…

A ti te digo hombre habitante de la Cárcel de Alta Seguridad… que maravilloso que tú eres un hombre y no una luciérnaga… porque a pesar de que las manos de tu historia de vida te apresan en ese lugar, la luz de tu inocencia me alcanza como una "estreya boladora" en medio de esta fría y solitaria noche de mi alma.

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Tencha Miranda


Las estreyas boladoras

Enviado por el 03/06/2008 a las 08:21 PM
Vinka  Astudillo

Todavía estoy asombrada:

Esa persona, Víctor, aún tiene esperanzas ... y posibilidades.

Por favor, Andre Brandes, no abandone su trabajo. Siga con quienes hacen un esfuerzo pro vivir.

Saludos


saludos

Enviado por Leo Lobos el 04/07/2008 a las 09:22 AM

Andrea, te retribuyo la visita y sus cordial mensaje, gracias. Es bueno y reconfortante encontrar nuevos lectores que disfruten de este material literario y artistico, producido por poetas de oficio y verdad.

saludos afectuosos,

te paso mi email: tallerleolobos@yahoo.com

Leo Lobos

 


Luz en la sombra

Enviado por Kanelo el 27/07/2008 a las 05:03 PM

Viendo el programa "Nadie está libre" del canal 13, uno queda absolutamente desubicado ante esa realidad tan apabullante en la que coexisten los privados de libertad y quienes tienen a cargo su vigilancia. Las vivencias de ambos segmentos van inevitablemente concurriendo, por una parte, la cruda ley de la selva que impera entre los reclusos y la otra el trabajo de alguna manera sucio que debe ejercer Gendarmería. A través del reportaje uno puede puede captar sólo una parte de lo que es el mundo de la cárcel, un mundo de códigos complejos, fatales muchos de ellos, en donde el dolor toma una dimensión que no es posible de captar por quienes estamos fuera de él. La oscuridad se apodera de los recintos de reclusión, quizás el peor lugar en el cual uno puede llegar a habitar.

Andrea, algún nos día nos contarás en detalle que es lo que realmente te motivó a ingresar a ese mundo, de como te diste el valor para tomar una pequeña antorcha e ir a iluminar una parte de sus sombras.

Un abrazo.

 

 







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